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La presentación del Ferrari Luce eléctrico y el debate sobre la identidad de la marca

  • Foto del escritor: Itziar Villar Helguera
    Itziar Villar Helguera
  • 28 may
  • 3 min de lectura

La llegada del Ferrari Luce en 2026 ha sido un terremoto para los amantes de la marca de Maranello. Este superdeportivo 100% eléctrico no solo marca un antes y un después en la historia de Ferrari, sino que también ha dividido opiniones de forma radical. Algunos lo ven como una ruptura con la esencia que ha definido a Ferrari durante décadas. Otros, en cambio, lo interpretan como una evolución necesaria para sobrevivir en un mercado que cambia a gran velocidad, como sus coches.


Voy a analizar esta situación desde una perspectiva estratégica, basándome en la reacción del mercado y en las tensiones internas que ha generado el lanzamiento.



Ferrari Luce: el nuevo eléctrico de la marca Ferrari


Ruptura de identidad o evolución necesaria


El Ferrari Luce no es un coche cualquiera. Fue diseñado en colaboración con LoveFrom, la agencia del exdiseñador de Apple, Jony Ive. Eso ya dice mucho. Su estética es minimalista, limpia, casi tecnológica. Se aleja del Ferrari tradicional, ese que grita agresividad italiana y potencia mecánica a cada curva.


Para muchos, incluido Luca Cordero di Montezemolo, expresidente de Ferrari, esto es un error grave. Montezemolo fue claro:


“Se corre el riesgo de destruir a un mito... Espero que quiten el cavallino rampante”.

Esa frase resume el miedo de los tradicionalistas. Para ellos, el Luce no es un Ferrari. Es un producto frío, que parece más un gadget de Silicon Valley que un superdeportivo italiano.


Pero la otra cara de la moneda es la visión estratégica moderna. Ferrari no busca competir en volumen ni en cifras de potencia con los fabricantes chinos o estadounidenses. Su objetivo es definir el “lujo eléctrico” antes que nadie. El Luce está pensado para una nueva generación de compradores ultra-ricos, más cercanos a la cultura tecnológica que a la de los circuitos clásicos.


Este cambio de público implica un cambio de lenguaje visual y tecnológico. El minimalismo y la tecnología no son casuales. Son una apuesta para posicionar a Ferrari en un segmento donde la exclusividad se mide de otra forma.



Competir con los chinos o ser más Ferrari


Aquí está el meollo del debate.

¿Por qué Ferrari no intenta simplemente igualar o superar a estos competidores en potencia y precio? Porque no quiere jugar en ese terreno. La apuesta es “italianizar” la electricidad.


Ferrari ha desarrollado un sistema acústico que utiliza un acelerómetro para amplificar las vibraciones reales de los componentes mecánicos. El resultado es un sonido natural, no artificial, que se compara con una guitarra eléctrica. Es un intento de mantener la conexión emocional con el motor, aunque ya no haya combustión.


Este detalle es clave. Ferrari no quiere perder su alma, aunque cambie la tecnología. Quiere que el Luce suene a Ferrari, aunque sea eléctrico.




¿Se ha perdido la identidad de Ferrari?


A corto plazo, la respuesta parece clara: sí. La estética del Luce y la ausencia del motor de combustión hacen que muchos fans sientan que Ferrari ha perdido su alma. La caída del 8% en las acciones de Ferrari tras la presentación refleja el nerviosismo del mercado ante esta ruptura.


Pero a largo plazo, la apuesta es diferente. Ferrari no quiere convertir toda su gama en eléctrica. Su plan es limitar los eléctricos al 20% para 2030, manteniendo motores V12 híbridos en el resto.


El ejemplo del Purosangue, el SUV que también fue criticado al principio, muestra que Ferrari puede crear nuevos segmentos exitosos sin perder su esencia. El Luce podría hacer lo mismo en el mundo eléctrico.



Reflexión final del lanzamiento del Ferrari Luce eléctrico


El Ferrari Luce es un movimiento casi obligado por las regulaciones europeas, pero con una ejecución arriesgada. Prioriza un diseño tecnológico y minimalista, muy alejado de la agresividad mecánica tradicional. Esto provoca una polarización masiva entre fans y críticos. Que hablen de ti es publicidad, pero, ¿a qué precio?


Para quienes valoran la identidad de marca, el Luce es una ruptura dolorosa. Para quienes entienden la evolución del mercado, es una apuesta inteligente para mantener a Ferrari relevante en la era eléctrica.


En mi opinión, Ferrari ha hecho bien en no intentar competir en volumen ni en potencia con los chinos. Su apuesta por un sonido natural y un diseño que habla a una nueva generación es lo que puede mantener su autoridad en el segmento premium.


El tiempo dirá si es un acierto o un error, lo que está claro es que el nuevo marco legal obligará a todos nuestros favoritos a sacar versiones eléctricas.



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