Un rebranding nunca debe empezar por lo visual
- Itziar Villar Helguera
- hace 4 días
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
Uno de los errores más comunes y más caros en branding es empezar un rebranding hablando de colores, tipografías o referencias estéticas. Cuando eso pasa, el proyecto ya está condicionado. El diseño visual no es el origen del problema. Es la consecuencia.
Preguntas y reuniones incómodas que dan resultados
Un rebranding serio empieza respondiendo preguntas incómodas: ¿Quiénes somos realmente? ¿Qué papel ocupamos? ¿Qué prometemos y qué entregamos?
¿Quién es nuestra audiencia? Esta es la más importante.
En el estudio, antes de abrir cualquier programa de diseño, nos centramos en el análisis. Sin esas respuestas, cualquier identidad será arbitraria.
La arquitectura de marca es lo que permite que el diseño sea una herramienta de crecimiento y no solo un lavado de cara.

Cuando algo no funciona... se deben tomar buenas decisiones, y eso pasa por retarnos e investigar
Muchas empresas sienten que su marca se ha quedado atrás. Pero lo que suele fallar no es la imagen, sino la falta de estructura: mensajes confusos, jerarquías mal definidas, sistemas que no escalan.
¿Te suena?
Si tus activos digitales no se adaptan a las necesidades actuales o si tu equipo no sabe cómo aplicar la marca en diferentes canales, el problema es de base. Cambiar lo visual sin revisar eso es maquillar una grieta estructural. Puedes tener el logo más bonito del sector, pero si no responde a una lógica de negocio, dejará de ser útil en seis meses.
El diseño se convierte en sistema
El valor de una identidad no está en cómo se ve el primer día, sino en cómo se comporta con el tiempo. Un buen rebranding define reglas claras, no solo piezas bonitas.
Se trata de crear un ecosistema visual que resuelva problemas de comunicación. El diseño estratégico es el que permite que una marca sea consistente en una app, en una lona de gran formato o en una presentación comercial.






Comentarios