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El lujo y la comida: cuando los alimentos se convierten en identidad de marca

  • Foto del escritor: Itziar Villar Helguera
    Itziar Villar Helguera
  • 30 sept
  • 2 Min. de lectura


¿Por qué las marcas de lujo usan comida?


La comida evoca emociones primarias (nostalgia, confort, placer) y permite crear contenidos multisensoriales en plataformas dominadas por lo visual. Para las marcas, asociarse con alimentos —o convertir alimentos en objeto de diseño— multiplica la posibilidad de viralidad y el engagement con audiencias jóvenes, sobre todo Gen Z, que revalorizan experiencias cotidianas como signos de estatus.




Cómo se han unido el lujo y la comida: cuando los alimentos se convierten en identidad de marca.


El lujo ha encontrado en la comida un aliado inesperado: desde campañas que usan tomates, mantequilla o pastelería hasta pop-ups y productos comestibles firmados por casas de moda. Este fenómeno no es solo un guiño estético: la comida funciona como atajo sensorial que ayuda al público a imaginar la textura, el aroma y la experiencia de un producto —y, por extensión, a percibir exclusividad y deseo.




Casos y ejemplos recientes (Loewe, Jacquemus y otros)


Marcas como Loewe y Jacquemus han utilizado alimentos (tomates, mantequilla, pasteles) como conceptos recurrentes en campañas, productos y activaciones: desde clutches con forma de tomate hasta pop-ups y fragancias inspiradas en hojas de tomate. Estos ejemplos demuestran cómo el meme → producto o la idea sensorial puede convertirse en estrategia de marca.


Tomate Loewe: La comida en el sector de lujo
Imagen del Grupo EventoPlus


El packaging como experiencia sensorial


El packaging sigue siendo un touchpoint decisivo: estudios de Ipsos muestran que una gran proporción de consumidores reconoce que el diseño del envase influye en su decisión de compra (una estadística ampliamente citada por estudios y artículos del sector). Además, investigaciones académicas recientes reafirman la influencia visual del packaging sobre la percepción de calidad y decisión de compra. Esto convierte al packaging en una pieza clave para las marcas que integran comida como elemento de identidad.



“El packaging es parte de la identidad: protege, comunica, seduce y convierte.”

El 72% de consumidores reconoce la influencia del diseño del packaging en la compra.

(dato Ipsos referenciado en la literatura del sector)




Implicaciones para branding, diseño web y dirección creativa


  • Branding / Identidad visual: integrar alimentos en la narrativa de marca requiere coherencia: paletas que recuerden sabores, texturas gráficas que evoquen tacto, iconografía y storytelling que sitúen el alimento como metáfora de valores (artesanía, frescura, tradición).


  • Packaging: diseñar para el unboxing y la foto social —packaging que invite a ser compartido— multiplica el alcance orgánico; piensa en materiales, textura y mensajes microcopy que cuenten una historia (origen, receta, proceso).


  • Diseño web / UX: la experiencia digital debe extender la sensación sensorial: uso de microinteracciones, imágenes detalladas, videos de producto en contexto y módulos que expliquen la procedencia o el “por qué” del alimento dentro de la propuesta de marca.


  • Dirección de arte: coordinar fotografía gastronómica, estilismo y tipografía para que el alimento no distraiga sino que complemente la identidad; la dirección creativa debe orquestar la emoción y la usabilidad.




La comida se ha convertido en un recurso estratégico —y a menudo rentable— dentro del universo del lujo. No es solo un ornamento: es un lenguaje sensorial que, bien tratado, refuerza identidad, provoca conversación y convierte.



Diseñamos experiencias que se recuerdan desde el primer contacto. 







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