La comida en el sector del lujo
- 30 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 11 ene
¿Por qué las marcas de lujo están utilizando comida como parte de su identidad?
La comida evoca emociones primarias (nostalgia, confort, placer) y permite crear contenidos multisensoriales en plataformas dominadas por lo visual. Para las marcas, asociarse con alimentos o convertir alimentos en objeto de diseño multiplica la posibilidad de viralidad y el engagement con audiencias jóvenes, sobre todo Gen Z, que revalorizan experiencias cotidianas como signos de estatus.

Cómo se han unido el lujo y la comida: cuando los alimentos se convierten en identidad de marca.
El lujo ha encontrado en la comida un aliado inesperado: desde campañas que usan tomates, mantequilla o pastelería hasta pop-ups y productos comestibles firmados por casas de moda. Este fenómeno no es solo un guiño estético: la comida funciona como atajo sensorial que ayuda al público a imaginar la textura, el aroma y la experiencia de un producto y, por extensión, a percibir exclusividad y deseo.
Casos y ejemplos recientes (Loewe, Jacquemus y otros)
Marcas como Loewe y Jacquemus han utilizado alimentos (tomates, mantequilla, pasteles) como conceptos recurrentes en campañas, productos y activaciones: desde clutches con forma de tomate hasta pop-ups y fragancias inspiradas en hojas de tomate. Estos ejemplos demuestran cómo el meme → producto o la idea sensorial puede convertirse en estrategia de marca.

Implicaciones para branding, diseño web y dirección creativa
Branding / Identidad visual: integrar alimentos en la narrativa de marca requiere coherencia: paletas que recuerden sabores, texturas gráficas que evoquen tacto, iconografía y storytelling que sitúen el alimento como metáfora de valores (artesanía, frescura, tradición).
Packaging: diseñar para el unboxing y la foto social —packaging que invite a ser compartido— multiplica el alcance orgánico; piensa en materiales, textura y mensajes microcopy que cuenten una historia (origen, receta, proceso).
Diseño web / UX: la experiencia digital debe extender la sensación sensorial: uso de microinteracciones, imágenes detalladas, videos de producto en contexto y módulos que expliquen la procedencia o el “por qué” del alimento dentro de la propuesta de marca.
Dirección de arte: coordinar fotografía gastronómica, estilismo y tipografía para que el alimento no distraiga sino que complemente la identidad; la dirección creativa debe orquestar la emoción y la usabilidad.
La comida se ha convertido en un recurso estratégico y a menudo rentable dentro del universo del lujo. No es solo un ornamento: es un lenguaje sensorial que, bien tratado, refuerza identidad, provoca conversación y convierte.



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